Esta película es un western. Del siglo XXI, con coches y metralletas, pero un western al fin y al cabo. Dos hermanos que van a ser expulsados de la tierra de sus ancestros por el banco (hay una conversación al respecto en la propia película que me recuerda muchísimo a Las Uvas de la Ira) deciden que van a conseguir pagar lo que deben con el dinero que van a robarle al propio banco. Así que tendremos dos bandoleros (que en vez de ir a caballo van en coche), un sheriff, un sistema contra el que luchar, una herencia que defender, un casino en el que jugarse el dinero por el que te has jugado la vida, una camarera que defenderá a los bandidos porque luchan el sistema que también la oprime a ella, y la clásica huida desesperada por el monte. Un western de los de toda la vida.
RESUMEN.
- ¿La recomiendo?: si tenéis debilidad por los westerns como yo, sí. Si no, quedad avisados de que, como buen western, no va de nada a la vez que va de todo y tiene un ritmo bastante lento.
- Cosas que molan: la banda sonora, la atmósfera, el ranger medio indio medio mexicano que le dice al sheriff dice que "os están echando de aquí igual que vosotros nos echásteis a nosotros".
- Cosas que no molan: el ritmo es lento, el sheriff es súper racista.

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