Luke
tiene doce años y está enamorado de Ashley, su niñera. Todavía tiene cara de
niño, duerme con un aparato que imita los sonidos dentro del útero y, gracias a
su madre, va impolutamente vestido y peinado. Luke y su amigo Garrett tienen
doce años y mantienen conversaciones asquerosas sobre las mujeres en las que
hablan de ella como si fueran trozos de carne. En una de ellas cuentan que, si quieres
follarte a una tía, tienes que ponerle una película de terror, porque la
hormona que se segrega cuando se está asustado es la misma que se segrega cuando
se está cachondo. Sin tener en cuenta los sentimientos y deseos de Ashley,
creyendo que la quiere pero tratándola no como a una persona sino como a un
objeto de deseo, Luke planea manipular sus sentimientos para que el supuesto
amor que él siente por ella sea reciprocado.
Durante la noche, crea ambiente
romántico: enciende unas velas, pone una peli de terror en la tele, y se
acurruca en el hombro de su niñera. Pero algo va mal: hay puertas que se abren
misteriosamente, llega una pizza que nadie ha pedido, empiezan a oírse ruidos
por la casa. Alguien lanza un ladrillo por la ventana: Si salís, estáis muertos. Alguien asalta la casa y se pasea por las
habitaciones con una escopeta. Ashley toma el control de la situación: planea
cómo moverse por la casa evitando al agresor, encuentra lugares en los que
esconderse, y trata de proteger al niño que está a su cargo. En varias
ocasiones, él intenta invertir los roles y ella se frustra: no, yo soy la adulta, tú eres un niño que
está a mi cargo, yo soy quien tiene que encargarse de esto, yo soy quien tiene
que protegerte a ti. A pesar de tener diez años menos que su niñera, Luke
quiere hacerse el héroe y salvarla, llegando incluso a quitarle la pistola con
la que los está defendiendo para empuñarla él. Y entonces se descubre que el
agresor es Garrett. Los dos amigos habían planeado fingir que alguien entraba
en casa para asesinarlos con el objetivo de conseguir que Luke consiguiera besar (o más) a
Ashley. Hasta este momento, su personaje es ambiguo y un tanto desagradable,
pero no es alguien que nos preocupe excesivamente. Es un niño de doce años normal,
aunque lleve las cosas un poco al extremo. Porque es normal que, a esa edad,
los niños ya cosifiquen y maltraten a las niñas: ¿a quién no nos ha tirado del
tirante del sujetador un niño de doce años? ¿Quién no ha oído a un niño
incomodando a una niña con comentarios sexuales? Cuando su plan se frustra,
Luke tiene que improvisar.
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-Why do you get to have all the fun?
-Because she’s my babysitter. You don’t touch her.
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Ashley se despierta atada a una silla y amordazada. Él le ofrece
una salida a su situación: drogarla. De esta manera, se insinúa, abusarán de
ella igualmente, pero no recordará nada cuando despierte. Y, además, perderá su
reputación por haberse emborrachado mientras estaba al cuidado de un niño.
Ella se niega a seguir este plan, pero esto no los frena. Ashley mira al infinito mientras Luke
le toca las tetas y, cuando este le pregunta que qué tal la experiencia, ella
le espeta: como si un niño de doce años
me hubiera sobado. Garrett tiene prohibido tocarla porque es mi niñera. Un niño de doce años cree
que una joven diez años mayor que él es de su exclusiva propiedad, y ha abusado
de ella. No quiere que nadie más se le acerque, no quiere que nadie más la
toque. Ahora ha dejado de ser ambiguo y desagradable para convertirse en
alguien peligroso. Alguien que, si no consigue lo que quiere por las buenas, lo
conseguirá a las malas, que agrede a quien no accede a sus acercamientos. Sin
embargo, a pesar de haberla manipulado, de haberla secuestrado, y de haber
abusado de ella, él considera que es un buen tipo. No como los novios de Ashley,
que son unos idiotas que no se la merecen. No. Él la quiere de verdad, y quiere
protegerla de otros chicos que le hacen daño. Además, está sufriendo por su amor no correspondido, y eso le rompe el
corazón. Por eso la secuestra y la tortura. Por eso idea un plan para abusar de
ella, salir impune, y destruir su reputación. Luke cree ser un buen tipo, pero
lo que es es un psicópata. La culpa nunca es suya, sino de los demás. En un
momento dado, le dice a su amigo: mira lo
que me has hecho hacer.
You
Better Watch Out hace una cosa muy inteligente, que es no exculpar la
asquerosidad de un tío mostrando que en el fondo es buena gente, sino usarla
como una señal de alerta: mira en lo que puede convertirse. Te recuerda que, si
alguien te da mal rollo, es por algo. Te grita que hagas caso a tu instinto. Y
lanza un mensaje agresivo e incómodo: incluso los niños tienen integrado el
mensaje de que ellos son sujetos que desean, y las niñas los objetos de su deseo. Y,
si no acceden por las buenas, lo harán por las malas.


El argumento de esta película es verdaderamente escalofriante. Desde luego, tomo nota para verla en cuanto pueda.
ResponderEliminarPara encerrar al niño����
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