30 de junio de 2017

The Love Witch (2016)


Cuando empieza parece que va a ser súper cutre. Y, en cierto modo, lo es. Mal actuada, con efectos especiales sesenteros, absurda en algunos momentos, y exageradamente auto-explicativa. Sin embargo, hay dos elementos que compensan esto: la tradición del cuento medieval y la crítica feminista. 

En The Love Witch hay muchos tópicos literarios que parecen literalmente sacados de un cuento de la Edad Media. En muchas ocasiones, puedes reescribir una escena para narrarla alrededor de una chimenea en una noche de invierno, o alrededor de una fogata en una noche de verano. Una joven y atractiva bruja que usa la Wicca para seducir, torturar, y matar a los hombres que hay a su alrededor. 

Estos tópicos literarios están envueltos de manera muy acertada y explícita en diálogos que explican y critican el patriarcado. Las brujas son conscientes de que viven en una sociedad que las hipersexualiza y mistifica y deciden hipersexualizarse y mistificarse a sí mismas para conseguir a los hombres que desean. A través de los diálogos se respira una crítica a una sociedad en la que las mujeres no existen más allá de los hombres y en la que las mujeres no son seres humanos sino ideales. Los hombres son incapaces de amar a una mujer porque solo pueden amar al ideal, a la mujer abstracta, por lo que su amor por su pareja se desvanece cuando el ideal deja paso a la mujer real.

Si tengo que buscarle una pega, os diría que es difícil tomársela en serio hasta que pasa media hora y te das cuenta de lo que se cuece. También hay que saber mirar más allá de las malas actuaciones y de los diálogos ridículamente explícitos. Si consigues hacer esto, ves una historia con un mensaje que está bien entramado. Especialmente recomendable verla con alguien para poder comentarla después.  

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