Mi gran descubrimiento de este año ha sido el cine de terror. Me he empapado de este género que antes evitaba a toda costa y en él he encontrado una especie de reflejo esperpéntico, distorsionado pero fiel a la realidad, del mundo en que vivimos. En The Transfiguration, que es su primera película, Michael O'Shea escribe al monstruo de una manera única y fascinante: lo hace real, de carne y hueso. En vez de elaborar una metáfora a partir de una realidad, coge esa metáfora y la literaliza. Y, desde el primer minuto, la película te engancha con sus garras y hace que te pongas a pensar. Os la recomiendo infinito.

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