Si la primera vez que reseñé esta película hablé sobre que me había tocado la fibra como lingüista, esta segunda vez me ha tocado la fibra como ser humano. Es una película en la que se reivindica el poder de la vulnerabilidad. En un género como la ciencia ficción, en el que los protagonistas siempre son científicos de mente fría y que, especialmente cuando trata con aliens, recurre a la violencia, Arrival es un soplo de aire fresco.
Lo que define Arrival es lo vulnerable que es su protagonista, y que este rasgo se convierte en una herramienta para ayudar a la humanidad a alcanzar un mejor futuro. Louise defiende el poder de la comunicación y de la empatía. La película entera está llena de metáforas sobre esto, pero también lo dice de forma explícita. Ante un puñado de científicos y militares que quieren respuestas y las quieren rápido, Louise se quita el uniforme, les extiende la mano a los recién llegados y se presenta. Ante un puñado de científicos y militares que quieren respuestas y las quieren rápido, no se achanta y defiende que hay que andar con cautela, que hay que ponerse en la piel del otro y pensar en los matices. Louise siempre aboga por la cooperación internacional, defiende la necesidad de diálogo y de unidad. Cuando se entera de que un equipo se está comunicando con los aliens mediante un juego de guerra y estrategia, es Louise la que se da cuenta de las implicaciones que esto tiene: que conceptualiza todas las interacciones a través de los conceptos de enfrentamiento, derrota y victoria.
En un mundo en el que se ensalzan las ciencias y el pensamiento racional, Arrival nos recuerda que el lenguaje es la mejor y más fundamental herramienta que poseemos los seres humanos. Nos inspira a mimarlo, a valorar su importancia, y a emplearlo para construir un mundo mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Contadme cositas!