20 de noviembre de 2017

Halt and Catch Fire (2014-2017)


Halt and Catch Fire, como comando, hace que un ordenador se ponga a hacer cosas a lo loco y deje de realizar sus funciones normales. Halt and Catch Fire, como serie, ha hecho que me duela la cara de aguantarme las lágrimas.  

En Halt and Catch Fire hay uno de los reflejos más realistas que he visto de la amistad en toda mi vida. Los cuatro protagonistas son seres humanos complejos, imperfectos, que cometen errores y que se hacen daño los unos  los otros. Pero también son grandes amigos que siempre están ahí para los demás en sus momentos de dolor y de necesidad, que aunque estén muy enfadados se siguen queriendo. Que lamentan la amistad perdida y buscan reencontrarla. Que perdonan tal y como los perdonan a ellos. Son personas reales, que sufren, que pasan por grandes momentos de crisis y emergen victoriosos pero heridos. Que se reinventan a sí mismos constantemente.

Gordon, Donna, Cameron, Joe, y las personas que los rodean nunca se dan por vencidos, y tropiezan una y otra vez con la misma piedra. En el último capítulo, Cameron habla de la recursividad. De cómo algunas ecuaciones funcionan de manera que el resultado se vuelve a insertar en la ecuación, creando una estructura gigante e infinita. De esta misma manera funciona la vida. Volvemos a seguir el mismo camino una y otra vez por mucho daño que nos haya hecho y por muy seguros que estemos de esta vez nos va a llevar a la misma conclusión.  

Lo que Halt and Catch Fire nos enseña es a querernos, a nosotros mismo y a los demás, tal y como somos. A ver los defectos de las personas a las que queremos y aún así amarlas con todo nuestro corazón. A perdonar, a dar segundas oportunidades. A reinventarnos a nosotros mismos. A disfrutar del camino, sin importar el dolor que nos aguarde en su final. 

13 de noviembre de 2017

Thor: Ragnarok (2017)


Atención: spoilers.

Thor: Ragnarok, O el valor de la familia. Odín muere. Como consecuencia de esto, Hela, la primogénita, quiere hacerse con el trono. No le importa ni siquiera destruir Asgard, su hogar, para lograrlo. 

Thor está perdidísimo en la vida tras la muerte de su padre, y para más inri pierde su martillo y lo secuestra un señor que lo convierte en gladiador. Thor, en pleno duelo, recurre a la empatía para solucionar el problema. Le confiesa a su hermano que, a pesar de todo, de pequeño lo admiraba. Demuestra que lo conoce, anticipándose a sus movimientos. Intenta no pelear con Hulk cuando, estando en la arena, este aparece por la puerta de los leones. Cuando vuelve a ser Bruce, se preocupa por tranquilizarlo para que no vuelva a quedar atrapado dentro de la bestia verde. Aunque cree que ha perdido su poder, no deja de luchar para volver a Asgard e intentar salvarlo de la destrucción que ha traído Hela. 

Y es precisamente esta empatía la que hace que Thor consiga volver a encontrarse a sí mismo. Porque Thor tiene visiones en las que Odín le habla y, en una de ellas, su padre le dice que no necesita el martillo. Que, lo tenga o no, sigue siendo el Dios del Trueno. Y que el hogar no es un sitio, sino las personas que habitan en él. Y Loki, que siempre ha sido el Dios de las Travesuras, comete una para salvar el suyo. Y es Thor el que la propone. Y los dos hermanos se reconocen el uno al otro y queman puentes entre ellos y su hogar. Porque, a veces, para salvar algo, hay que destruirlo.

Bonus: Noah escribió un texto súper bonito sobre Thor: Ragnarok e intentar ser buena gente aunque nos resulte difícil que, por supuesto, os recomiendo. 

5 de noviembre de 2017

Coherence (2013)


Me gusta que el arte sea accesible. Creo que, si una obra es excesivamente compleja, es porque el creador no ha sabido explicarse con claridad*. Lo que hace bien Coherence es, precisamente, simplificar una premisa científica compleja de tal manera que queda al alcance de cualquier espectador en un primer visionado. 

Esta premisa la conocemos todos, más o menos: el gato de Schrödinger, la noción de que  varias realidades alternativas coexisten. La interpretación que se hace es sencilla. En lugar de apabullarnos con los entresijos de la ciencia, se nos da libertad para llenar la caja de Schrödinger con lo que traigamos de casa. Y es en esa libertad, en esa fe en el espectador, donde la película brilla: al no tener que estar esforzándonos por entender la ciencia, podemos prestar más atención a lo que está pasando y comparar la realidad que se nos presenta con la nuestra, buscar paralelismos y diferencias, darle vueltas y verla desde diferentes perspectivas.

Lo que nos facilita esto es que la película da más importancia a las personas que a la ciencia. El epicentro de todo son sus miedos, sus motivaciones, sus inseguridades, sus vínculos. Siempre que surge un conflicto, este parte claramente del choque entre sus diferentes motivaciones, de la historia compartida que arrastran. Creo firmemente que, para que la ficción tenga un efecto profundo y duradero en el espectador, el foco principal de la obra han de ser los personajes. Sin alguien a través de cuyos ojos mirar e interpretar el mundo que se nos plantea, una historia no nos dejará huella ni nos dará una nueva forma de ver el mundo. Coherence nos permite entrar a su realidad no desde la ajena perspectiva de la ciencia, sino desde la familiar perspectiva humana. Y eso es lo que me ha hecho querer hablaros de ella y recomendárosla. Humanos siendo humanos en una situación trascendental.


*Aquí ya entramos en que también puede considerarse que el arte puede crearse por el mero hecho de crearlo, pero yo creo firmemente que es un proceso comunicativo, y no puede existir comunicación sin comprensión.
Bonus: una entrevista con el director en la que habla de cómo trabajó los personajes con los actores y un poco sobre las ideas básicas de la parte de ciencia ficción. Alerta spoilers.