31 de diciembre de 2018

Pelis favoritas: 2018

2016 · 2017 · 2019



Las súper favoritas.
-Star Wars: The Last Jedi (2017): con esta saga me pasa lo contrario que al resto del planeta: cuanto más reciente la película, más me gusta. Con las antiguas no conseguí conectar, y mi episodio favorito hasta que sacaron las secuelas fue el episodio III. Sin embargo, me gustaba la experiencia de verlas, y quería saber cómo era verlas en el cine, así que fui a ver The Force Awakens cuando la estrenaron. Y me flipó tantísimo y conecté tanto con ella que fui a verla dos veces, y conté los días hasta el estreno del episodio VIII. The Last Jedi es, sin duda, mi película favorita de la saga. Rinde homenaje a los episodios anteriores y a sus protagonistas, pero asume y defiende explícitamente la necesidad vital de crear nuestro propio mito y nuestra propia historia. Sabiendo de dónde venimos, sí, pero sabiendo que somos diferentes, que es justo lo que comenté en mi reseña de BlacKkKlansman (2018). 
-In Bruges (2008): curiosamente, esta película no me gustó nada la primera vez que la vi. Sin embargo, no podía dejar de pensar en ella. Sabía que quería decirme algo, y que era yo quien no había comprendido el mensaje. Ahora es una de mis películas favoritas. 
-In Cold Blood (1967): me leí la novela de Capote cuando iba al instituto y es uno de esos libros que no se olvidan. Está escrita con una ternura infinita y, sin embargo, en ningún momento pretende que los hechos en los que se basa son algo menos que aterradores. La película mantiene este equilibrio perfecto entre la ternura y la violencia, y es maravillosa en todos los sentidos.
-The Florida Project (2017): todavía pienso en la review de letterboxd de "willem dafriend". Me gustan mucho las películas con niños, y esta es una maravilla de principio a (casi) fin. Tiene el sello de aprobación de mi madre, que la vio hace un par de noches y cuando me desperté me dijo "qué bonita la película que me recomendaste".
-The Disaster Artist (2017): no me avergüenza reconocerlo, esta película es una maravilla. Me lo pasé fenomenal viéndola, me reí mucho, me puse un poco triste, y se me pasó rapidísimo. Para muestra, mi reseñica de letterboxd: "¿Pero cómo no me voy a reír? ¡Si es una fiesta! Gracias por existir". (Solo sé explicarme con memes)
-Badlands (1973): qué maravilla de película, qué campos tan bonitos, qué idílico todo, y qué poco idealizado lo que sucede, y qué bien tratado el personaje de la chica. Gracias por tanto, Terrence Malick.
-Midnight in Paris (2011) y The Purple Rose of Cairo (1985): a veces lo real es lo fantástico; y a veces lo real es lo real. Pero ojalá existiera de verdad la magia que te permite poder conocer a personas que jamás podrás conocer sin ella.
-The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (2007): si me conocéis desde hace tiempo, sabréis de mi amor eterno por esta película. Sale en mi lista de 2017, ya la había visto antes, y la he vuelto a ver muchas veces. Es una de esas películas que, cada vez que la ves, te habla de algo. El año pasado os hablé de que es melancólica y pacífica, este año me ha parecido que habla de morir en un mundo que también se está muriendo. Nunca me canso de verla, y siempre me deja el corazón un poquito roto.

Las favoritas.
-Everybody Wants Some!! (2016): sí, yo también me he dado cuenta de que también sale en la lista del año pasado. Estaba teniendo una crisis existencial sobre mi futuro y me hizo sentir muy bien por dentro ver que toda esta gente sufría lo mismo que yo y, aún así, disfrutaba de las cosas buenas de la vida.
-Clouds of Sils Maria (2014): pues mira, esta es otra que he vuelto a ver. Y también me ha encantado, y me ha parecido súper triste (me gustan las películas tristes) y súper mágica. Si no os convencí para verla entonces, espero hacerlo ahora.
-12 Angry Men (1957): me gustan mucho las pelis sobre juicios, y esta de verdad que es una maravilla. Hice un hilo de twitter con mis escenas favoritas.
-The Interview (2014): esta es como súper niche y me gusta básicamente porque son James Franco y Seth Rogen haciendo el memo y chistes así como muy de adolescentes en los 2000s. Si os gusta alguna de estas cosas y no os importa pasar (bastante) vergüenza ajena, pues eso.  
-Dirty Dancing (1987): ¡dejad que los niños bailen pegadito! Sí a la vida, sí al amor, sí a pasarlo bien.
-Julie & Julia (2009): me esperaba una cursilada genérica y resulta que es una película con un alma bellísima y que mantiene perfectamente el equilibrio entre hacerte sentir bien y mostrarte que las cosas son difíciles.  
-Wilson (2017): Woody Harrelson haciendo de un señor que es un poco desastre y da un poco de miedo pero que en realidad es muy tierno. ¡Tiene un perrito! ¡Va al parque de atracciones! Lo quiero mucho.
-The Times of Harvey Milk (1984): bueno, que lloré mazo, pero que me gustó mucho. (No, no es la de S*an Penn, es un documental.)
-Little Miss Sunshine (2006): me la recordó una amiga, la vi, y me gustó tanto como cuando iba al instituto. Hay películas que envejecen contigo, y espero que esta sea una de ellas.
-Eight Grade (2018): qué mierda crecer, y qué buen resultado da siempre. Por el miedo a los bañadores y por las hogueras en las que quemamos cosas que querríamos olvidar. 
-The Trip to Bountiful (1985): no puedo dejar de pensar en ella, especialmente desde que vivo en una ciudad que parece anclada en el pasado y en la que el ocio consiste en dar paseos por un mundo que no parece el nuestro.
-Casino Royale (2006): mi película de James Bond favorita ahora y siempre. Que, casualmente, es la que menos se parece al resto de películas de James Bond que yo haya visto. 
-Who's Afraid of Virginia Woolf? (1966): no sé si volvería a ver dos horas de Elizabeth Taylor y Richard Burton gritándose y torturando a dos pobres almas inocentes, pero he de reconocer que me lo pasé... ¿bien? Y es una mina de oro de memes.
-Up in the Air (2009): George Clooney tiene un aura que mi mejor amiga y yo definimos como "si fuera el padre de un amigo tuyo, te sacaría cosas para merendar cuando fueras a su casa". Es nuestra forma de explicar que alguien tiene pinta de ser súper majo y súper buena gente. Pues bueno, que la puse un poco por pasar el rato porque salía él y resulta que me ha encantado. Qué bella sorpresa.

Bonus: series.
-Godless (2017): ojalá el antiguo oeste. Esto se le acerca bastante. Aunque la vendieran como un western de señoras y en realidad sea, como todos, de señores.
-Waco (2018): una miniserie sobre un negociador del FBI y una secta en la Tejas más dejada de la mano de Dios. Realmente la vi porque Michael Shannon (luz de mi vida, fuego de mis entrañas) salía muy guapo en el póster promocional y no veas qué maravilla de serie.
-The Assassination of Gianni Versace (2018): ¿asesinatos y música de los 80? Fantasía.
-The Alienist (2018): el año que descubrí las miniseries. Esta va sobre los predecesores de la ciencia esta de encontrar psicópatas psicoanalizándolos mediante sus escenas del crimen. Y está ambientada a finales del siglo XIX, mi época histórica favorita. 
-The Handmaid's Tale (temporada 2, 1018): qué buen guión tiene esta serie, Dios santo. Gracias por tanto.

28 de diciembre de 2018

BlacKkKlansman (2018)


     En estos últimos años, ha habido una tendencia a resignificar o relocalizar eslógans, especialmente trayendo aquellos de momentos importantes del pasado al presente. Nuestra conciencia histórica, la marca de la modernidad, nos está jugando una mala pasada: nos está haciendo tan conscientes de nuestro pasado que nos está haciendo imposible conceptualizar un presente que se defina a sí mismo.

Alain Jocard / AFP
     En Francia, este mayo de 2018, ha habido un levantamiento estudiantil rememorando el de mayo del 68. Los estudiantes podrían haber elegido cualquier otro mes de cualquier otro año, pero escogieron mayo de 2018. El 50 aniversario de una de las revueltas estudiantiles más populares y con más impacto histórico del mundo. Vivimos en un mundo en el que tenemos tanta conciencia histórica que, a veces, nos resulta difícil separarnos de esta y crear la nuestra, o diferenciar los discursos, o recurrir a un simbolismo que no sea el histórico. Somos capaces de reconocer un contexto económico, cultural y ecológico diferente (Angelique Chrisafalis), pero nos resulta difícil crear nuestro propio discurso y no recurrir al que ya ha adquirido un significado, al que tenemos integrado dentro de nosotros: el histórico. Sin embargo, crear nuestro propio discurso y diferenciarlo del histórico, recalcar la singularidad de nuestro propio momento histórico, aún reconociendo las similitudes con momentos históricos anteriores, es imprescindible. Crear nuestro propio discurso significa verbalizar nuestra forma de ver el mundo de una manera única y singular, exclusiva del mundo que quiere reflejar. Este discurso no sive solo para poner de manifiesto los problemas de nuestro tiempo (un paso necesario para luchar contra ellos) sino que, en el futuro, permitirá que aquellos que vienen detrás de nosotros identifiquen aquello a lo que nos enfrentamos con claridad. 

     BlacKkKlansman comete este error: cuenta una historia de otra época empleando el discurso de la nuestra. Y entiendo por qué lo hace, entiendo que solapar un discurso actual que es (más o menos) socialmente aceptado a un contexto histórico que es (en general) rechazado hace más fácil la denuncia de aquello que queremos combatir. Sin embargo, ese choque entre lo contemporáneo y lo histórico hace que el discurso sea demasiado simbólico, evita que desentrañemos el asunto a tratar, evita que lo evisceremos, que nos manchemos las manos y digamos: mira qué percal se está montando aquí y ahora. La comparación histórica es loable y necesaria. Lo que no es necesario es entremezclar ambos discursos, creando uno que está en el limbo entre el ahora y el antes y que no refleja ninguno de los dos momentos con la veracidad que merecen. No metas un prólogo con un personaje que no vuelve a salir nunca. No insertes un discurso moderno en un discurso histórico. Sí, son parecidos, pero no iguales. Remarca las diferencias, subráyalas en fosforito. Dime: mira, fíjate qué parecido es el discurso y cómo cambiando dos palabras nos la han colado a todos

     ¿Y sabéis lo que me da coraje? Que son cuatro chorradas. Que cambiando una palabra de aquí, cortando una escena de allá, moviendo lo de Charlottesville (que ocurrió un año antes del estreno de la película) un par de minutos, intercalándolo en los créditos, habría salido una película redonda. Pero metes al imitador por excelencia de Donald Trump al principio de la película (¿quién es? ¿qué hace? ¡no vuelve a salir!), coges el contexto de los setenta, le metes discurso actual, y de repente al final vuelves a nuestra realidad contemporánea, y el mensaje queda... raro. Se entiende, pero hay algo que chirría, que no cuadra, que queda brumosos. Creemos nuestro propio discurso. Por nosotros, y por los que heredarán el mundo y las palabras que les dejemos.

(También está el rollo de que la peli te dice lo que tienes que pensar en vez de enseñarte las cosas y dejarte que saques tus propias conclusiones, pero eso ya es otra movida.)

Lecturas adicionales, u otras visiones de la película.
Jones, Monique @moniqueblognet (26-8-2018): BlacKkKlansman. Mediaversity reviews. (última consulta 28-12-18)
Rey, Ramón (3-10-2018): BlacKkKlansman (Spike Lee). Cine Maldito. (última consulta 28-12-18)