12 de diciembre de 2020

Breaker Morant (1980)

 

Dos secretos a voces: me encanta el cine bélico y me encantan las películas de juicios. El cine bélico entra, por supuesto, dentro de mi obsesión con la guerra en general (la literatura, la publicidad, las canciones populares, etc.). Las películas de juicios entroncan de forma profunda con mi naturaleza confrontativa. Me gusta debatir y pelearme con la gente, y no suelo dar mi brazo a torcer si creo que tengo la razón. Breaker Morant es una película de un juicio en una corte marcial que sabes cómo va a terminar desde que empieza la película. 

Morant, Handcock y Witton, tres soldados australianos, están luchando en la segunda guerra bóer en un regimiento del imperio británico. Dicho imperio quiere terminar con la guerra porque su enfrentamiento con los bóers (granjeros holandeses) puede terminar resultando beneficioso para las tribus africanas que ocupaban originalmente el teritorio. Los bóers también temen qué puede pasar si los pueblos africanos consiguen armarse. El ejército británico y las guerrillas están en un impasse en el que ambos temen lo mismo a la vez que se están enfrentando entre ellos. Quieren terminar con la guerra, pero no saben cómo. 

¿Una de las soluciones? Elegir a tres soldados medio al azar de los Bushveldt Carbineers, un regimiento de infantería que se enfrentaba a la guerrilla bóer, y juzgarlos por asesinar a un grupo de bóers que habían sido capturados y retenidos como prisioneros de guerra. Según plantea la película, este era un procedimiento común, pues no había prisiones en los puestos de avanzadilla de este regimiento. Sin embargo, el prodecimiento no contaba con el apoyo legal y explícito del ejército y, por tanto, era técnicamente ilegal. El resto es, literalmente, historia.

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