Esta película en realidad la vi el 17 de abril, es decir, hace más de un mes. Y me gustó, sin más, y pensé que sería una de esas que caería en el olvido. Pero no. La atmósfera de Punching Henry, la energía que me transmitió, sigue acompañándome doquiera que vaya. Es una historia sobre un señor brillantemente mediocre pero que se mantiene fiel a sus principios y a sus amigos. Henry es, como puse en mi minireseña del día en que la vi, "un poco bastante bobo", pero al final se gana tu corazón y te inspira un montón de ternura. Es una película curiosa, porque transmite un mensaje increíblemente importante de una manera completamente falta de ambición: ¿ser fieles a nosotros mismos, a nuestros orígenes y a nuestros amigos, o venderlos para conseguir una estrella? La elección de Henry no es sorprendente si tenemos en cuenta su personalidad, y tampoco es absolutamente innovadora. Es un tema tan antiguo como la humanidad sobre el que se ha escrito en miles de ocasiones, pero jamás lo había visto representado con tanto mimo y ternura como en Punching Henry.
Así que, más de un mes después, os invito a que os preparéis vuestra bebida favorita y os sumerjáis en una película que, como Henry, puede parecer mediocre, pero no lo es.

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